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miércoles, 17 de enero de 2007

Empizarrados



El sistema de cubiertas de pizarra a dos aguas, que cierra todas las crujías del monasterio, es de una clara procedencia flamenca que contrasta con el general estilo clasicista del edificio. Felipe II, en sus estancias en los Países Bajos, debió de quedar favorablemente impresionado por estas novedosas formas airosas y elegantes de remate que allí ofrecían las edificaciones. Esta técnica constructiva era desconocida aquí y él, personalmente, quiso importarla para el monasterio, efectuando antes dos ensayos previos, de la mano del arquitecto Gaspar de Vega; éstos eran la residencia del Bosque de Valsaín y el palacio de El Pardo. Ninguno de ellos ha llegado a nuestros días en su apariencia inicial, pero sabemos de sus cubiertas gracias a algunas representaciones pictóricas.

La botica




La botica se dispuso en un edificio separado del resto de las dependencias del monasterio y en ella  se preparaban los trabajos de destilación. Alambiques y retortas de las más sofisticadas de la época funcionaban allí sin descanso, siendo tratados en recipientes de vidrio y cobre todo tipo de drogas, hierbas, perfumes y medicamentos. Fue, verdaderamente, un centro de gran relevancia donde se experimentaron los enigmáticos procesos de la alquimia, tan a la usanza en aquella época.

Ocupó un rectángulo ajeno al cuerpo principal del edificio, vecina a la galería de Convalecientes y al lado del paso que comunicaba con la llamada casa de la Compaña. El recinto, en sus muros exteriores, mantiene hoy todavía su aspecto original, pero no así el interior, completamente reformado, en el que ya poco queda de la primitiva botica. Cuando entramos al jardín de los Frailes, pasamos por el patinejo donde podemos contemplar el pilón que era utilizado para las tareas boticarias.

Su construcción debió iniciarse en 1585, pero la botica no entró en funcionamiento hasta 1587. Al principio estuvo en los bajos de la torre de la Enfermería que hoy conocemos precisamente como de la Botica; después se decidió sacarla fuera del perímetro del monasterio y se albergó en el cuadrado que hemos descrito, liberándose así el convento y la hospedería de los desagradables olores expelidos y aprovechándose de un abundante próximo manantial de aguas.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Chapiteles



Dice Chueca Goitia desconocer hasta qué punto los diseños que hizo Herrera sobre los chapiteles eran invención enteramente suya o fueron copia de modelos flamencos, que es lo más probable, pero lo cierto es que la solución se españolizó y esta impronta quedó perpetuada en innumerables torres de muchas ciudades de este país.